Los macrocristales que aparecen en los esmaltes cristalinos se forman alrededor de un núcleo de cristal de óxido de zinc. En las condiciones adecuadas, las moléculas de óxido de zinc y de sílice comienzan a unirse a ese núcleo. Para que este proceso ocurra, es necesario mantener el esmalte durante un tiempo prolongado a temperaturas elevadas y contar con una composición química adecuada que favorezca el crecimiento del cristal.
La curva de cocción para esmaltes cristalinos suele requerir un periodo de mantenimiento (soaking) y un enfriamiento controlado en fases descendentes.
Los esmaltes cristalinos tienden a ser bastante fluidos durante la cocción, por lo que las piezas deben colocarse sobre un soporte y plato refractario que recojan los goteos. Una vez fuera del horno, puede ser necesario lijar y pulir la base de la pieza para obtener un acabado perfecto.